Angola
Un modelo de Asesoría Psicosocial
1996 - 2002

ILAS

 

 

INTRODUCCIÓN

Nuestra experiencia psicoterapeutica con personas afectadas por situaciones de violencia política durante la dictadura en nuestro país, nos ha permitido entender el trauma psíquico estrechamente relacionado con el contexto sociopolítico, con la violencia institucionalizada que lo genera.

A partir de esta práctica hemos desarrollado un modelo teórico-clínico que nos ha permitido asesorar y supervisar a equipos psicosociales que trabajan en contextos de violencia política, tanto en Chile como en otros países . Cuando aportamos desde nuestro modelo en otras realidades, es siempre buscando vincular el daño psíquico de las víctimas con el proceso social en el que ese daño se origina, es decir, vinculando la subjetividad con los procesos sociales en la cual está inserta.

De lo anterior se desprende que en cada nuevo contexto es necesario construir un nuevo modelo de intervención o de asesoría, resultado de la interacción entre esa realidad social y política especifica, las demandas concretas de asesoría y supervisión por parte de los equipos y nuestra experiencia y capacidad para definir en cada ocasión con el equipo un nuevo modelo de intervención..

La relación ILAS - ANGOLA se inicia en 1996 con una primera asesoría que solicita el equipo Psicosocial de Christian Children Found (CCF), una ONG que conoce el trabajo de ILAS por la participación conjunta en Congresos Internacionales sobre Trauma Psicosocial y por la colaboración con Medico Internacional.

A CCF le interesaba el modelo de Traumatizaciones Extremas desarrollado por una Institución de America Latina, pensaban que nuentra experiencia podíaser más coincidente con la de ellos, que aquellas provenientes del "Primer Mundo".

Desde la primera visita de nuestro equipo a Angola en 1996 hasta la fecha, ILAS ha realizado diez asesorías, tanto a CCF como a Medico Internacional, en las que se ha trabajado siempre considerando el contexto de guerra en Angola, las características especificas de los programas y de las comunidades en las que se desarrollaban éstos y como un tercer punto la conformación y dinámicas específicas de los equipos y las situaciones conflictivas a supervisar.

En el desarrollo del trabajo seguiremos esta logica, presentando primero el contexto socio-político angolano, después las caracteristicas de los proyectos implementados por los equipos para finalmente mostrar algunos ejemplos de situaciones presentadas a supervisión.

CONTEXTO SOCIOPOLÍTICO ANGOLANO

Angola es un país del centro de Africa que en 1975 obtuvo la independencia después de 400 años de colonización portuguesa. Esta guerra que se inicia en 1961 termina con el triunfo del Movimiento para la Liberación de Angola (MPLA) en Noviembre de 1975 y con el reconocimiento por parte de la Unión de Estados Africanos, en Febrero de 1976, del MPLA como el gobierno legítimo.

Sin embargo la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA), otro de los movimientos que participan en la guerra de independencia, cuestiona la hegemonía del MPLA e inicia una guerra civil por el control del país apoyado por USA y Africa del Sur, esta guerra se prolonga hasta hoy día.

En 1991 USA y Rusia propician y supervisan la firma de un acuerdo de paz entre UNITA y el MPLA, según el cual se realizarían elecciones democráticas, parlamentarias y presidenciales multipartidarias en Septiembre de 1992. En estas elecciones, calificadas de libres y justas por los observadores internacionales, triunfa el MPLA, UNITA no reconoce el triunfo e inmediatamente reinicia la confrontación armada. En 1993 el gobierno de USA abandona el apoyo a UNITA y reconoce el gobierno del Presidente José Eduardo do Santos. Este conflicto que se mantiene hasta 1994 provocó más víctimas civiles que el periodo de guerra de la independencia.

En 1994 en un nuevo intento por lograr la paz, se firma el Protocolo de Lusaka, acuerdo que tiene como objetivo la restauración de la paz y el inicio de la reconciliación nacional. En él se incluía la desmovilización de las tropas, la integración de un 10% del ejercito de UNITA a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), y la creación en 1997 del Gobierno de Unidad y Reconciliación Nacional (GURN), que estaría integrado por miembros del MPLA, de UNITA y otros partidos políticos.

En la práctica Savimbi, el líder de UNITA, desconoce una vez más los acuerdos, y se mantiene hasta hoy día acuartelado en su territorio, dos provincias en las que se encuentran las minas de diamantes más importantes del país y que históricamente han estado controladas por ellos. De la comercialización de los diamantes en bruto obtienen Savimbi y UNITA el financiamiento para todo tipo de armamento e infraestructura.

A fines de 1998, luego del fracaso del GURN y de la división de UNITA (ya que una parte se integra al gobierno), Savimbi lanza una nueva ofensiva militar, ésta vez con un ejercito regular, por tierra y aire, bombardeo a las ciudades, saqueo y destrucción de las comunidades campesinas. Esto provoca nuevamente miles de víctimas, y la emigración de la población desde sectores rurales a las ciudades, donde viven como refugiados en carpas alimentados desde hace más de dos años por Naciones Unidas. Se calcula que existen 1millón 200 mil refugiados angolanos en las ciudades, viviendo en campamentos en las periferias de las ciudades especialmente de la capital, Luanda.

En los hechos se mantienen dos administraciones paralelas, por una parte la del MPLA que controla casi todas las capitales de provincia y la capital de Angola, Luanda y, por otra parte, la de Savimbi y su ejercito irregular de UNITA, que controla dos provincias y un importante sector de comunidades rurales. Los ataques, saqueos y asesinatos a la población civil son permanentes y se han agudizado desde 1998 hasta la fecha. Según un informe del PNUD (1997) entre 1992 y 1994 murieron más de cien mil personas, en los últimos 20 años de guerra existen 70.000 víctimas de minas antipersonales y alrededor de 300.000 personas se encuentran refugiadas en los países vecinos.

En estos casi cuarenta años de guerra toda la infraestructura económica del país ha sido destruida, no existen políticas sociales, ni en salud ni educación, la mayoría de la población se concentra en las ciudades (50%) donde viven en situación de pobreza extrema en la periferia especialmente de la capital. Paralelamente, como Angola es un país muy rico en diamantes y petróleo, la jerarquía política y militar de ambos sectores se enriquecen y la corrupción es generalizada. No existen bases ideológicas, ni políticas o religiosas que sostengan el conflicto, si bien en un inicio existieron, hoy han desaparecido por completo. Esto hace que aumente el desconcierto y la desesperanza en la población, que ve crecer el número de las víctimas, sufre las consecuencias de las enfermedades, la miseria, la violencia y el terror institucionalizado.

Se puede pensar que la población angolana ha vivido diferentes secuencias traumáticas a lo largo de los últimos 40 años, las que se diferencian entre sí por las características especificas de cada uno de los periodos de guerra, su duración, niveles de violencia y de destrucción alcanzada.

La desesperanza y el escepticismo frente a la posibilidad de lograr la paz son sentimientos generalizados en toda la población, se extreman los mecanismos de sobrevivencia y es difícil pensar en proyectos de mediano o largo plazo. La consigna pareciera ser: "sobrevivir hoy".

Incluso hoy día, luego de la firma del acuerdo de paz en abril de este año, con claras intenciones de "revivir" el acuerdo de Lusaka, luego de la muerte de Savimbi, la población espera escéptica que este se concretise y que no sea uno más de los acuerdos de paz fracasados.

Proyectos y programas de los equipos angolanos asesorados por ILAS:

Durante los siete años de trabajo en Angola, ILAS ha participado en la asesoría y supervisión de dos ONG´s: Christian Children Found (CCF) y Médico Internacional (MI), cuyos equipos son angolanos, y desarrollan distintos proyectos psicosociales. El trabajo más estable desarrollado por ILAS ha sido con CCF, una ONG que , además del equipo central en la capital, Luanda, tiene seis equipos provinciales encargados de implementar los diversos programas en las comunidades de las provincias correspondientes. Durante este tiempo de trabajo conjunto, han debido cerrar el trabajo en ciertas provincias producto del recrudecimiento de la guerra, especialmente los ataques y bombardeos a las comunidades rurales y a las ciudades, por parte de la guerrilla de UNITA. Incluso en una ocasión debieron evacuar de emergencia a dos de sus equipos en medio de los bombardeos a las ciudades de Cuito y Huambo.

Creemos interesante señalar brevemente algunos de los programas que estas ONG´s desarrollan para dar cuenta de la realidad del trabajo de los equipos.

a) Proyecto de formación de monitores comunitarios. Tiene el objetivo de sensibilizar acerca de los efectos traumáticos de la guerra en los niños, su detección y acogida, así como la forma en que se expresan en las conductas cotidianas. Se realizan seminarios con adultos representativos de las comunidades (profesores, educadores de hogares de huérfanos, líderes comunitarios, etc.) que trabajan directamente con niños, se propicia la reintegración social de estos niños afectados por la guerra, tanto en sus familias como en las comunidades. Según los informes de PNUD 500 mil niños han muerto durante la guerra, muchos son huérfanos y otros han perdido, al menos, a uno de los padres o hermanos.

b) Reintegración de niños soldados desmovilizados. Después del acuerdo de Lusaka (1994), ambos sectores, MPLA, es decir el Gobierno, y UNITA, acordaron desmovilizar sus tropas, especialmente a los niños. Se reconocieron 10.000 niños soldados, menores de 18 años, que fueron raptados o enrolados a la fuerza y que permanecieron de tres a cinco años en los respectivos ejércitos o milicias. La reinserción a sus comunidades de origen de esos jóvenes y niños se enfrenta al hecho de que muchas de sus familias estaban diseminadas por todo el país y muchos de los familiares muertos, además, las comunidades mostraban recelo frente a ellos ya que pensaban que eran culpables de asesinatos y que estaban poseídos por los espíritus de los muertos, los cuales podían causar daño a la comunidad.

c) Proyectos de desarrollo socio-económico de las comunidades. Apoyo a proyectos de autogestión propuesto por los miembros de la comunidad (construcción de escuelas, plazas de juegos, etc.), y a la implementación de pequeños proyectos de subsistencia (horno para panadería, semillas para huertas familiares, crianza de animales, mueblería, etc.).

d) Centro de Fabricación de Prótesis para PPD (Personas Portadoras de Deficiencias), es un proyecto de Medico Internacional (MI) junto a la ONG Veteranos del Guerra de Vietnam, para apoyar la reinserción y rehabilitación de las víctimas de minas antipersonales. Según los informes de Naciones Unidas en Angola se han distribuido más de 5 millones de minas terrestres, antitanques y antipersonales. En los últimos tres años luego que se iniciara la ultima ofensiva militar de UNITA contra el MPLA, el gobierno prohibió que se siguiera desminando el país, tarea que agencias internacionales (especialmente alemanas e inglesas), estaban realizando desde hacia tres años. El país volvió a ser minado, aumentando el numero de las víctimas civiles, especialmente niños y mujeres que pisan las minas cuando salen al campo en sus labores diarias, a buscar comida, leña y agua, a cuidar las huertas, a cuidar los rebaños de animales, o durante el traslado de una comunidad a otra. El Centro está formado por un equipo técnico encargados de la fabricación de prótesis y de la rehabilitación posterior y tres equipos de trabajadores sociales que desarrollan un trabajo en las comunidades con el objetivo de facilitar la reintegración de los PPD.

El equipo CCF trabaja desde hace 7 años con los sectores de la población angolana más directamente afectada por las experiencias traumáticas producto de la guerra, que en ese país dura casi cuarenta años. Si bien ha habido alguna rotación de personas en los equipos, en general la estabilidad es alta, lo que implica que hablamos de personas que están realizando este trabajo hace varios años, con la exigencia de adaptación a la cambiante realidad, marcada por las características que asume la guerra en los distintos espacios en los que realizan su trabajo.

Situaciones presentadas a supervisión por los equipos.

Presentaremos algunos de los problemas propuestos para la supervisión, intentando abarcar las diferentes problemáticas que regularmente están presentes y que siempre nos confrontan con la realidad, con los aspectos culturales específicos y con las dinámicas de los equipos, los que están afectados individual y grupalmente por las misma situaciones traumáticas que describen como conflictivas.

1. Niños soldados desmovilizados. Se presenta la situación de un joven de 17 años que, junto a cuatro adolescentes más, acaban de llegar a su comunidad cerca de Malange. Vienen de Catala, uno de los centros de acuartelamientos donde se concentró a los jóvenes desmovilizados. Todos ellos estuvieron entre cuatro y cinco años en la guerrilla de UNITA, es decir desde los doce años. Todos ellos contaron que habían sido enrolados a través del Soba, autoridad máxima de una comunidad. UNITA llegaba y le pedía al Soba de una comunidad que les entregara cuatro o cinco de los jóvenes más fuertes, si las familias no los entregaban, amenazaban con saquear y quemar la comunidad. Los niños eran llevados a veces con parte de sus familias, mujeres y niños que eran usados como apoyo logístico, nunca más se sabía de ellos.
Los jóvenes relataban con dificultad sus experiencias de esos años: "yo vi mucha gente muerta, muchos cuerpos muertos, un amigo que intentó huir fue muerto delante de mí, ellos bebieron su sangre…"; "los fugitivos que eran encontrados, fueron generalmente muertos amarrados a un poste y toda la tropa era llamada para presenciar el castigo… los mataban a golpes y la persona encargada de matarlos tenía que beber la sangre de las víctimas… decían que la sangre era buena para no sentir remordimientos"; "… durante el entrenamiento militar al que nos llevaban al inicio, nos obligaban a matar a alguien para que después no tuviéramos miedo de luchar… teníamos que beber su sangre y aquellos que lloraban en la noche después de haber matado a alguien, eran tratados por los Kimbanda (curanderos tradicionales)…"
Es evidente la angustia y el temor mientras relatan su experiencia, estos jóvenes tienen temor al castigo de UNITA por entregar esa información, temor a que los vuelvan a enrolar, temor al rechazo de la comunidad por verlos como si estuvieran poseídos por los espíritus de las personas que ellos mismos mataron, espíritus que podrían causar daño a la comunidad por no haber recibido los rituales funerarios, muy significativos en la cultura Bantú, temor a la venganza por ser identificados como los responsables de los saqueos y las matanzas.
Pregunta a la supervisión : ¿Cómo ayudar a los jóvenes a una reintegración real en sus comunidades?, ¿Cómo combinar los rituales de tratamiento tradicionales de "purificación de los soldados" y de sanación con curanderos, para los más severamente dañados (insomnio, pesadillas, crisis de pánico, etc.), con la creación de espacios comunes para la elaboración del duelo y trauma colectivo?

2. El daño en los miembros del equipo. Una persona que pertenece al equipo de Cuito, una de las provincias más destruidas y bombardeadas durante la guerra, cuenta que durante un seminario que ella coordinaba sobre trauma en la población de la provincia, enfrenta una situación que la conecta con su propio dolor y que no le resulta posible contener su desborde, llora y se paraliza, sin poder hablar. Los participantes estaban relatando una situación en que son asesinados muchos vecinos y familiares durante un bombardeo. No pueden recoger los cadáveres porque el bombardeo dura días y no pueden salir de las casas, ni siquiera para buscar agua o comida. Cuando finalmente logran salir a recoger los cadáveres para enterrarlos, encuentran que éstos han sido despedazados por los perros, sólo logran reconocer con dificultad partes de los cuerpos para enterrarlos. Todas las participantes del seminario comienzan a llorar. La coordinadora que ha vivido la misma experiencia, ya que es de esa misma ciudad y habiendo perdido a un hijo de nueve años en un bombardeo anterior, no puede contenerse y llora, sin poder hablar. Se siente muy culpable de no poderse contener y de no mantenerse en el lugar que supuestamente le correspondía.


Pregunta a la supervisión : ¿Qué hacer en una situación así? ¿Cómo controlar la emoción propia, para seguir con el programa?, ¿Puedo ayudar a alguien si no soy capaz de controlar mi emoción?, ¿Cómo se hace?

3. Fragmentación y daño en las familias producto de la guerra. Josefa, miembro del equipo presenta una situación de entrevista con la Sra. María, quien fue raptada hace años por UNITA junto a uno de sus hijos. El otro hijo y su marido se quedan en un área controlada por el MPLA. Actualmente ella es la mujer de un comandante de UNITA, con quien ha tenido cuatro hijos más. Su hijo mayor, quien vive con ella, presenta graves problemas conductuales, de agresión y rebeldía, pide ver a su padre. La Sra. María a su vez desea ver a su otro hijo al que no ve desde su rapto, sin embargo, su ex-marido se niega a verlos, dice no querer saber nada de ellos. En la entrevista la Sra. María exige a Josefa que haga algo : "tienen que hacer algo, que ya no puedo más". Todo intento de Josefa y de la institución por hablar con el ex-marido, no tuvo resultados positivos.

Pregunta a la supervisión: ¿qué se entiende por ayudar en este contexto? En el trabajo de supervisión se discute sobre lo que significa ayudar y sobre la dificultad de compartir el dolor, de entender la ayuda también como el poder acompañar el proceso de duelo por una pérdida. En ese contexto pareciera que sólo es ayuda la resolución concreta del problema, si no es así, parece que "no se hace nada", también visto eso como una defensa frente a los propios sentimientos de tristeza que surgen al identificarse con el otro, a partir de las propias pérdidas no elaboradas. Aparece la dificultad para amplificar el relato sobre las vivencias traumáticas, tendiendo a cortar prematuramente la historia y a buscar dar fuerzas y esperanzas. Resulta difícil reconocer ante este tipo de demandas que, si se ofrece un espacio en el que se pueda hablar sobre las pérdidas frente a alguien que entiende su dimensión traumática, esto pueda significar una ayuda y un alivio a la carga de sufrimiento no compartido ni expresado y que, quizás recién después, sea posible pensar en cómo se pudiera enfrentar adecuadamente la situación, considerando también que muchas de las pérdidas son irreparables.

4. Vivencias traumáticas en niños y los síntomas producto de éstas. Un miembro del equipo de la provincia de Lubango relata esta situación : Laura tenía cinco años durante los enfrentamientos de 1992. En un ataque a su pueblo todos los niños y adultos corrieron en distintas direcciones en medio de los bombardeos y la confusión, intentando huir, salir del pueblo. Laura su hermano chico y su madre no logran escapar y fueron descubiertos por las fuerzas de UNITAS llevados a un Jango, junto a otros niños y adultos. Ahí les "regaron fuego de ametralladoras y cuando todos estaban en el suelo les prendieron fuego". El padre de Laura se esconde esa noche y recién de madrugada se acercan al Jango y oyen voces de niños que estaban vivos, como eran más pequeños no les llegó la lluvia de ametralladoras. Una de esos niños era Laura, tenía el cuerpo lleno de sangre caliente, quemado, con ampollas de agua, su hermano menor también estaba vivo pero murió por sus quemaduras, al igual que su madre. Laura fue llevada al hospital y si bien salvó su vida y curaron sus quemaduras, el padre relata: "mi hija cambió mucho después de eso, pienso que su cabeza quedó averiada. No hablaba, parecía sorda y muda… en la noche no dormía, se asustaba y saltaba de la cama toda transpirada sin poder volver a dormir… decía que tenía miedo a las cosas que veía en sueños, se veía sola escapando de entre los muertos y del fuego. Si iba hacia un lugar se olvidaba de su destino y se devolvía… se quedaba horas en silencio con la vista fija… Hicimos algunos tratamientos tradicionales… durante un año tomó hierbas tradicionales y también se le frotó el cuerpo con ellas. Hoy día está más tranquila pero dice que no olvida la muerte de su mamá".

Pregunta a la supervisión: ¿Cómo se trabaja con esta niña y con otros niños que vivieron este nivel de traumatización?, ¿Será bueno halarle de la guerra y dejar que cuente de sus temores y pesadillas?, ¿Será mejor ayudarla a olvidar?, ¿Cómo no retraumatizar?.

5.- Situaciones extremas presentadas por el equipo central de CCF.

En Noviembre de 1998 CCF debe tomar la decisión de comenzar a evacuar los equipos provinciales juntos con los familiares de éstos, de las ciudades más afectadas por los enfrentamientos y los bombardeos sistemáticos de UNITA. Primero evacuan el equipo de Malange, pero los equipos de Huambo y Bié se niegan a abandonar sus ciudades, a pesar de ser las ciudades tradicionalmente más afectadas, ya que esto implica perder todos sus bienes materiales, casa, etc. A mediados de Diciembre la situación es insostenible y piden ser evacuados, María, un miembro del equipo central de CCF, debe hacerse cargo de la implementación de esta medida, las dos personas responsables de la Institución no se encontraban en Angola. Deciden arrendar un avión particular, ningún otro avión se arriesgaba a volar esas zonas, los pilotos son rusos y por el pago de varios miles de dólares están desacuerdo a aterrizar en ambas ciudades a pesar de los bombardeos. El día 13 de Diciembre en la mañana pueden evacuar Huambo, en la tarde cuando se dirigen a Cuito, capital de Bié pueden ver los bombardeos desde las alturas, los pilotos se niegan a bajar y deben ser forzados por un representante de CCF, que estaba dentro del avión, a aterrizar, finalmente ceden, luego de negociar varios miles de dólares más. El aeropuerto está ocupado por toda la población civil de la ciudad que quiere ser evacuada, la policía dispara para despejar la pista de aterrizaje, el avión sólo tiene capacidad para 40 personas, el equipo de CCF y sus familiares. Luego de una secuencia muy dramática y violenta en que se debe impedir por la fuerza que las personas que no son del equipo entren al avión, logran despegar y llegar a Luanda. Es el último avión que logra aterrizar, al día siguiente un avión de Naciones Unidas que intenta evacuar a la población civil, es derribado antes de aterrizar.
Después de la evacuación el equipo de Luanda realiza un taller para todos los miembros de los equipos regionales evacuados y sus familiares, este taller busca compartir y elaborar lo traumático de la situación vivida, hablar de las víctimas, de los que no pudieron ser evacuados y de las perdidas irremplazables.

Participan los equipos y sus familiares el taller es dirigido por María.
Pregunta a supervisión: ¿Cómo poder elaborar esta experiencia? María plantea que por primera vez se sintió "directamente" traumatizada. ¿Cómo compartir todo esto? ¿habrá sido suficiente el taller que hicimos?

EL MODELO DE SUPERVISION PSICOSOCIAL

Pensamos que luego de presentar los tres puntos anteriores, contexto sociopolítico angolano, proyectos y programas de los equipos y finalmente las situaciones concretas de supervisión, podemos sintetizar los puntos centrales de nuestro modelo de supervisión que se basa, precisamente, en estas tres temáticas.

En cada trabajo de supervisión se construye, entre los supervisores "extranjeros" y los equipos, una articulación propia entre la realidad subjetiva y la realidad social presente en ese país, en ese momento histórico determinado, sirviendo de base sobre la que se realiza la asesoría.

Por otra parte el trabajo de Supervisión Psicosocial se establece en una relación humana en la que el vínculo entre un equipo y otro se va modificando a partir de las experiencias que van compartiendo. Unos en el lugar de supervisores y otros en el lugar de supervisados, ambas partes de esa relación se involucran y se comprometen en una interacción que se hace, con cada experiencia, más fluida y enriquecedora.

Pensamos, entonces, que en una supervisión psicosocial centrada en el contexto debemos considerar los siguientes ejes:

1. Un conocimiento de la realidad, histórica, política, social y cultural que debe ser siempre el trasfondo de las supervisiones y que, cada vez que se vuelve a ese contexto, debe ser revisada y enriquecida.
Esta es una tarea que se entrega a los equipos al inicio de cada módulo de trabajo, cuando presentan y discuten los nuevos acontecimientos y los contextualizan en su historia, lo que a su vez nos permite a nosotros "extranjeros" irla integrando y comprendiendo cada vez más. Como parte de este trabajo de comprensión de la realidad, en cada experiencia de trabajo hemos buscado participar en alguna actividad concreta en una comunidad, por ejemplo: visitas a campos de refugiados, seminario con jóvenes, visitas a fábrica de prótesis, etc., con el objetivo de conocer directamente la realidad en que se desarrolla el trabajo del equipo. Esta mirada nos permite tener referentes concretos para integrar lo que trabajamos con el equipo, algo que con el transcurrir de las supervisiones cada vez aparece como más imprescindible.

En relación a la realidad cultural específica, en este caso la cultura Bantú, hemos debido incorporarla al entendimiento de la realidad que se enfrenta. La información respecto de sus valores y creencias, que influyen en los tratamientos tradicionales para enfrentar familiar y socialmente los procesos de sanación y/o de duelo, es fundamental para entender el abordaje de los equipos a los conflictos planteados en supervsión.

2. Es importante conocer la historia y la estructura del equipo a supervisar, es decir: funciones, jerarquías, relaciones de poder y cómo se manejan culturalmente estas dinámicas .


En este caso, es importante considerar que ellos son parte de una ONG (Norteamericana) y que están sujetos a evaluaciones periódicas, como también que su estabilidad puede verse afectada, al menos en parte, por lo favorable o desfavorable de esas evaluaciones. En este sentido se debe aclarar si la supervisión es una exigencia de la agencia a la cual el equipo se somete o es una necesidad e iniciativa del equipo, asegurando el carácter y cuidado de la información que ellos expongan.

3. Es importante analizar y entender cual es la demanda de supervisión tanto desde su presentación explícita como del significado que esta pueda tener en el contexto específico de la institución como del país.

4. Cada vez se hace más evidente la importancia de desarrollar un proceso continuado en el tiempo, que conjugue la regularidad de la intervención y el tiempo de asimilación y elaboración que los equipos necesitan entre un seminario y otro.
Cada uno de los seminarios realizados por ILAS duran una semana, con un promedio de 8 horas diarias. En estas experiencias se hace evidente la necesidad de que un equipo, que se desempeña en esa realidad, cuente con un espacio regular de supervisión, que favorezca tanto una mayor y mejor comprensión de su propio trabajo, como una elaboración grupal de los efectos que este tipo de trabajo tiene en ellos mismos, en tanto personas y en tanto equipo de trabajo psicosocial.

5. Por último, la transmisión de los contenidos teóricos así como de las técnicas de supervisión y trabajo grupal deben ser entregadas a partir de las dificultades concretas planteadas por los equipos y no de manera descontextualizada, en forma de clases magistrales.


ALGUNAS CONCLUSIONES A PARTIR DE LA EXPERIENCIA DE SUPERVISIÓN

En los equipos psicosociales que trabajan en países como Angola, en los cuales la guerra civil y la violencia, son parte de la realidad concreta con la que se enfrentan en su trabajo cotidiano, las situaciones traumáticas no son exclusivas de los sectores beneficiarios de sus programas, sino también una realidad propia. Los miembros de los equipos generalmente son angolanos y todos han sido afectados por la guerra que dura ya cuarenta años. Muchos de ellos no han vivido otra realidad que la de guerra.

Al realizar a través de varios años este trabajo de supervisión, nos encontramos frecuentemente que, desde los equipos, la mirada del daño, el trauma y las pérdidas está fuertemente puesta en la población atendida por ellos, al mismo tiempo que las propias vivencias son descalificadas, minimizadas en relación al horror vivido por los demás. Esta actitud omnipotente y paternalista los lleva a negar sus propios sentimientos de tristeza, angustia, impotencia y rabia frente a la realidad cotidiana de los horrores de la guerra.

Muchas veces la negación del propio daño desde esta actitud omnipotente, se expresa en una forma poco cuidadosa de realizar el trabajo. No consideran espacios de reflexión, ni de supervisión que les permitan hablar de las dificultades y de los sentimientos de miedo e impotencia que están viviendo, por ser considerados signos de debilidad, inadecuados para quien se supone está a cargo de atender las necesidades de cuidado de "otros- víctimas". Esta negación utilizada como defensa psíquica suele llevar a interacciones al interior de los equipos que reproducen las dinámicas observadas en los contextos en los cuales ellos trabajan, resultándoles difícil verlas en relación a si mismos, por ejemplo: temor a disentir, actitudes de sometimiento y evitación de conflictos, agresión inhibida, omnipotencia; por otro lado, quedan negadas también las consecuencias de esto, por ejemplo: enfermedades crónicas, relaciones autoritarias al interior de los equipos, crisis familiares violenta en miembros del equipo, depresión, crisis de angustia, suicidio.

La falta de espacio para reflexionar sobre la experiencia les hace mantener una mirada omnipotente y poco realista, dificultándoles el adecuar los programas a las posibilidades reales de los equipos y a las realidades concretas de los lugares, comunidades, provincias en las que trabajan, enfrentándose muchas veces con que los resultados concretos son claramente menores de los que esperaban obtener con las intervenciones, pudiendo caer con facilidad en sensaciones de fracaso y de incompetencia.

Muchas veces la negación y la omnipotencia los llevan a no evaluar adecuadamente la dimensión del peligro al que se exponen, ni las reales capacidades de intervenir y ayudar que poseen.

En ocasiones, durante estos años, la desesperanza ha alcanzada a nuestro propio equipo, en momentos en que todo parecía destruido nos preguntabamos si era posible pensar en reparar en medio de la guerra y la destrucción. Sí era posible realizar una supervisión a equipos que se veían enfrentados cotidianamente a la guerra, si ellos no necesitaban las defensas de la disociación y la negación, también como una forma de sobrevivir.

Sin embargo en esos momentos de duda e impotencia eran los equipos angolanos los que contestaban esta preguntas validando la experiencia de supervisión, reproduciendo los espacios de reflexión y cuidado en los otros equipos.

Hoy día cuando nuevamente se ha firmado un acuerdo de paz, luego de la muerte de Savimbi en febrero de este año, parecieran abrirse nuevas posibilidades de ampliar el trabajo dentro de Angola para el equipo de CCF, en relación a la temática de reparación y reconciliación nacional. Para nosotros esta nueva realidad implica nuevas demandas y otro contexto en el que deberemos, junto con ellos, pensar como seguimos trabajando juntos.

 

ILAS

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